El Niño pone a México en alerta: ¿qué esperar en el 2027?
El fenómeno meteorológico de El Niño, que en este 2026 se considera intenso, provocará mayores olas de calor y sequías para la primavera del 2027.
Los especialistas del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) alertaron sobre los efectos de este fenómeno que cada día se intensifica más por el calentamiento del agua en mares y océanos.
Según proyecciones de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), el fenómeno meteorológico El Niño mantendrá su tendencia al fortalecimiento, con la posibilidad de alcanzar una intensidad histórica hacia finales de 2026.
En el marco de la conferencia Estado actual de 'El Niño' en México, el personal académico subrayó que las consecuencias de El Niño variarán según la zona del país y la época del año; no obstante, las poblaciones en situación de mayor vulnerabilidad, tanto en áreas rurales como en zonas urbanas con elevados índices de marginación, serán las que sufran sus repercusiones con mayor severidad.
Alejandro Jaramillo Moreno explicó que los impactos serán diferentes para cada región del territorio nacional, pero se estima que durante este mes de septiembre aumente la temperatura en zonas del norte. Ya para el otoño se esperan lluvias por encima de lo normal en partes del norte y occidente, con más frentes fríos que serán más severos y duraderos.
En este tenor, el académico Jorge Zavala Hidalgo detalló que para 2027, en la República Mexicana se estima: de enero a marzo, la elevación de la precipitación en el noreste; de febrero a junio, alza del número de incendios; de abril a junio, la disminución de lluvias, lo que generará sequía en el centro, sur y sureste y mayor número de días con mala calidad del aire en las ciudades, especialmente.
Por lo anterior, se hizo un llamado a la población a estar atentos e informarse de fuentes oficiales como Protección Civil, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y la misma Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Asimismo, se hizo un llamado a los tres órdenes de gobierno para anticiparse a los efectos y diseñar mecanismos que protejan a la población.
Jorge Zavala Hidalgo sugirió la creación de refugios de ondas de calor, los cuales “deben ser frescos, con capacidad de hidratación y atención médica para las personas”; de igual forma, otras medidas, como azoteas verdes y retirar exceso de cemento que ayuden a contrarrestar los efectos, mismas que ya se están implementando en otros países.
De igual manera, se urgió a crear programas y campañas para los campesinos y agricultores del país, pues ya en este 2026, por la sequía, existe un problema de producción, por ejemplo, de maíz en estados como Oaxaca, Michoacán, Guerrero y Querétaro.
La especialista señaló que se puede converger en un problema de seguridad alimentaria. “La pregunta no es solamente cuánto va a llover, sino quién tiene las herramientas para enfrentar lo que ocurra cuando la lluvia no llegue o lo haga de manera extrema en el campo o zonas ganaderas”.
Ureta Sánchez pidió mayor atención para aquellos productores de temporal que, al no tener un sistema de riego, no pueden acceder a un apoyo gubernamental.
“Hay que hacer alertas tempranas y enviar la información de su región a las y los productores de maíz, para la toma de decisiones sobre la determinación de qué semillas sembrar y cuándo hacerlo”, sostuvo.
Elda Luyando López destacó que 80% de la población del país habita en ciudades donde son muy vulnerables por el deterioro del ambiente térmico que pueden padecer.
Explicó que las medidas a tomar deben ser específicas para cada ciudad e incluso para zonas dentro de la misma localidad, por la variedad de climas y de necesidades de la población que se tienen en el país.